La razón por la que nos aferramos a nuestras esperanzas es que lo que esperamos es lo que nos mantiene vivos, en pie... esperando. Esperar es... solo el comienzo. Lo inesperado es lo que cambia nuestras vidas.
Las desapariciones suceden, los dolores se van, la sangre deja de fluir, y la gente se desvanece. Tengo mas que decir, mucho más... pero... he desaparecido.
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