El tiempo pasa... lento en ocasiones, demasiado rápido en otras pero jamás se detiene.
No es fácil conocer esa faceta de mi, ni ubicar mi realidad en la propia existencia pero en ocasiones el propio demonio interior es el que debe dirigirnos hacia un camino inapropiado para saber el rumbo al que poder apegarnos una vez arrancada esa parte que descubrimos al ser iluminada la peor de nuestra cara.
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